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En el debate público reciente se intenta instalar a Rubén Ángel Muñoz como una figura perseguida o castigada por sus posiciones. Pero antes de esa narrativa hay una historia menos conocida: su paso por la Policía de Río Negro y el largo historial disciplinario que terminó con su expulsión de la fuerza.

Los registros administrativos de la propia institución muestran que su relación con la Policía estuvo marcada durante años por sanciones, sumarios y conflictos con la conducción de la fuerza.

 

Un historial de sanciones disciplinarias

 

Antes de ser expulsado, Muñoz acumuló tres sumarios administrativos por faltas graves, que derivaron en sanciones que sumaron 75 días de suspensión.

Las actuaciones disciplinarias se originaron principalmente por publicaciones y comentarios en redes sociales, donde el entonces sargento realizaba expresiones consideradas ofensivas hacia autoridades del gobierno provincial, la Jefatura de Policía e incluso hacia la propia institución.

En una fuerza donde la disciplina y la subordinación jerárquica son pilares básicos, ese tipo de conductas fue considerado incompatible con el rol que debía cumplir un integrante de la Policía.

 

La decisión que terminó con su carrera policial

El punto de quiebre llegó en enero de 2019.

Mediante una resolución de la Jefatura de Policía, Muñoz fue cesanteado de la fuerza, lo que significó su expulsión definitiva.

La decisión se tomó luego de comprobarse comentarios considerados maliciosos y despectivos vinculados al fallecimiento de un integrante de la propia Policía, una situación que fue interpretada como una falta grave contra el respeto institucional.

La sanción marcó el final de su carrera dentro de la institución.

 

Ocho sumarios más

 

El historial administrativo muestra otro dato que suele pasar inadvertido.

Incluso después de dictada la cesantía, se registraron al menos ocho sumarios administrativos adicionales por faltas graves vinculadas a distintos episodios disciplinarios.

Esos procesos no avanzaron hacia nuevas sanciones porque la expulsión ya había sido aplicada y, por lo tanto, la acción disciplinaria quedó extinguida.

Pero los expedientes igualmente quedaron asentados en su legajo.

 

Un sumario por el cobro indebido de vivienda

 

Entre los antecedentes también figura un sumario por la percepción indebida de la bonificación por vivienda.

La investigación administrativa detectó que Muñoz cobraba ese beneficio pese a que no residía en el domicilio declarado para acceder al mismo.

El caso fue investigado dentro del régimen disciplinario policial por tratarse de una conducta contraria a los principios de transparencia y correcta percepción de haberes dentro de la administración pública.

 

Más de 500 días sin presentarse al servicio

 

Otro de los datos que aparece en el legajo administrativo es el extenso período de inasistencia al servicio.

De acuerdo con los registros de la Policía de Río Negro, Muñoz acumuló 513 días de ausencia, entre julio de 2017 y febrero de 2019.

En términos simples, se trata de más de un año y medio sin presentarse a cumplir funciones dentro de la fuerza.

 

Un recorrido marcado por conflictos

 

El balance de su paso por la institución muestra un panorama claro:

 

  • 75 días de suspensión disciplinaria
  • cesantía de la Policía de Río Negro
  • ocho sumarios administrativos posteriores
  • un expediente por percepción indebida de bonificación por vivienda
  • 513 días de inasistencias al servicio

 

Ese conjunto de antecedentes fue el que terminó configurando el cuadro que llevó a su expulsión de la fuerza.

Un dato que suele quedar fuera de la discusión pública, pero que resulta central para entender quién es realmente Rubén Ángel Muñoz y cuál fue su recorrido dentro de la institución policial que hoy dice defender.

 

Autor: admin